Hay una soledad muy concreta que llega con la edad: los amigos que ya no están, el teléfono que suena menos, la sensación de haber sido desplazado sin ruido hacia el margen de las cosas. La Iglesia se dio cuenta. En 2021 el papa Francisco instituyó un día precisamente para esto: la Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores, un recordatorio anual de que nadie está descartado y de que los mayores guardan algo que los jóvenes todavía necesitan.
Esta es una guía breve sobre qué es esta jornada, de dónde viene y formas sencillas de vivirla, tanto si tienes un abuelo a quien llamar como si tú mismo eres esa persona mayor.
Cuándo se celebra
La Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores se celebra el cuarto domingo de julio. En 2026 cae el domingo 26 de julio.
La fecha no es casual. Se sitúa justo al lado de la fiesta de san Joaquín y santa Ana, el 26 de julio: los padres de María y, por tanto, los abuelos de Jesús. La Iglesia ha querido unir a los abuelos del mundo entero con esos dos abuelos que permanecen en silencio, al borde del relato evangélico.
Cada año la jornada lleva un lema tomado de la Escritura. Los lemas vuelven una y otra vez sobre una misma promesa: que Dios no se olvida de los mayores, y nosotros tampoco deberíamos hacerlo.
Por qué la Iglesia dedicó un día
El papa Francisco habló a menudo de lo que llamaba la "cultura del descarte": esa que se deshace en silencio de todo lo que juzga ya inútil, incluidas las personas. Los mayores son de los primeros en notarlo, no tanto por crueldad como por ausencia. Menos visitas. Llamadas más breves. La suposición lenta de que su papel ya ha terminado.
La jornada es una corrección deliberada. Insiste en dos cosas a la vez: que a los mayores se les debe honor y presencia, y que todavía tienen algo que dar: memoria, una fe transmitida, esa mirada larga que solo enseñan las décadas. "Ellos son quienes han custodiado la fe y la han transmitido", escribió Francisco. Una sociedad que ignora a sus mayores se corta sus propias raíces.
Lo que dice la Escritura sobre la edad
La Biblia es sorprendentemente directa al hablar del envejecer, y nunca trata la edad como un problema que haya que gestionar.
"Hasta vuestra vejez yo seré el mismo, hasta las canas os seguiré sosteniendo." (Isaías 46,4) Dios se vincula a la vida entera, no solo a su etapa más productiva.
"No me rechaces ahora en la vejez; me van faltando las fuerzas, no me abandones." (Salmo 71,9) Los Salmos dan voz al miedo exacto que esta jornada responde.
"En la vejez seguirán dando fruto, y estarán lozanos y frondosos." (Salmo 92,14) La fecundidad no está reservada a los jóvenes.
"Corona de los ancianos son los hijos de sus hijos." (Proverbios 17,6) Las generaciones están hechas para ser gloria unas de otras, no carga unas de otras.
Y en el Nuevo Testamento, la fe misma se describe como algo que se transmite de generación en generación: Pablo recuerda a Timoteo la fe que "habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice". (2 Timoteo 1,5) Dos mujeres, una de ellas abuela, son nombradas como el origen callado de la fe de un gran apóstol.
Los dos abuelos del Evangelio: Joaquín y Ana
Los Evangelios nunca mencionan a los padres de María. Sus nombres —Joaquín y Ana— provienen de la tradición cristiana primitiva, y cuando su fiesta se extendió por toda la Iglesia ya eran honrados universalmente como los abuelos de Jesús.
Hay algo muy adecuado en ese silencio. Ellos hicieron el trabajo ordinario e invisible de criar a una hija fiel, y a través de ella gira toda la historia. La mayoría de los abuelos nunca verán el alcance completo de lo que transmiten. Joaquín y Ana son los patronos de todos los que siembran aquello que no vivirán para cosechar.
Formas de vivir la jornada
No hace falta un acto parroquial para honrar este día. Unas cuantas cosas sencillas:
Llama o visita. Lo que más pide siempre la gente mayor, en cualquier encuesta, no es ayuda: es compañía. Una llamada que no sea para resolver un asunto. Una tarde sin prisas.
Pídeles que te cuenten algo. Cómo se conocieron. Cuál fue el año más difícil. Por qué rezaban. No solo les estás prestando atención; estás recibiendo lo que únicamente ellos pueden dar.
Pídeles que recen por ti. Pocas cosas dignifican tanto a una persona mayor como que se le pida hacer la única tarea para la que nadie es demasiado frágil. Muchos abuelos llevan a sus nietos en la oración durante décadas.
Reza por quienes están solos. No todos tienen un nieto a quien llamar. La jornada es también para los viudos, para quienes no tienen hijos, para quienes viven en residencias y ven cómo se han ido espaciando sus visitas. Tenlos presentes un momento.
Si tu propia semana ha sido pesada o llena de inquietud, los versículos de la Biblia sobre la esperanza y los versículos de la Biblia sobre la paz están muy cerca de lo que celebra esta jornada: la larga fidelidad de Dios a lo largo de toda una vida.
Una última palabra
La Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores se apoya en una promesa más antigua que la propia Iglesia: "¿Puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré." (Isaías 49,15) La jornada solo nos pide hacer visible esa promesa: ser, para una persona mayor, la prueba de que no está olvidada.
Si quieres recibir cada mañana un versículo breve y un momento de reflexión —algo lo bastante sencillo como para compartirlo por teléfono con un abuelo—, el versículo diario de Haven se renueva cada día. Y para ver dónde se sitúan fiestas como la de san Joaquín y santa Ana dentro del año católico, la guía del año litúrgico católico recorre toda su estructura.